Una parroquia con mucha historia

Una parroquia con mucha historia

[José Francisco Serrano Oceja, ABC, 11/09/2020]

En la calle San Bernardo de Madrid hay una ciudad levítica. Y la capilla de esa urbe sacra es el templo de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, número 103. La manzana, que hoy en gran parte está ocupada por la sede del Hospital Madrid, con fachada principal en la calle del Conde del Valle Súchil, fue en origen una obra de la Iglesia para atención de los sacerdotes pobres. Es decir, fruto de la hoy congregación de San Pedro Apóstol de presbíteros naturales seculares de Madrid. Una venerable congregación que celebra en estos días 400 años de historia. No en vano, en el arranque de la cúpula del templo se lee la tremenda afirmación evangélica: «Tu est Petrus…». «Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia».

Fachada de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, en la calle San Bernardo – ISABEL PERMUY

El símbolo para la historia de la caridad y de la hermandad sacerdotal continúa en esa manzana a través de la residencia sacerdotal San Pedro, la sede de Serviclero y de la Mutual del Clero. No hay que olvidar la historia, que siempre es muy elocuente. Como se señala en la página web de la Congregación, «fue fundada en 1619 por el presbítero madrileño Jerónimo de la Quintana y de Prado y puesta bajo la advocación y patrocinio del apóstol San Pedro como expresión del espíritu sacerdotal que la distingue y de su fidelidad (desde la Iglesia de Cristo en Madrid) a la Sede de Pedro en Roma». Es decir, en Madrid había sacerdotes pobres y mendigos.

a parroquia debe su nombre a la originaria capilla del cementerio del Norte, que estaba en el entorno de la calle Arapiles. El proyecto de construcción del templo, de autor desconocido, es de 1896. Se concluyó definitivamente en 1902 y como no pocas iglesias de Madrid ardió por la persecución religiosa de 1936. La reconstrucción corrió a cargo de los arquitectos Luis y Ramiro Moya, que comenzaron las obras en 1940, que finalizaron en 1946. Hace unas semanas la parroquia se hizo famosa en los medios por el trabajo de investigación en curso del CEU para buscar los restos mortales de don Pedro Calderón de la Barca, que se supone, según fidedignas fuentes históricas, están enterrados en esta Iglesia. Calderón de la Barca fue capellán mayor de la congregación. En el atrio de la iglesia hay dos placas que recuerdan los nombres de dos grandes: Pedro Calderón y Lope Félix Vega Carpio, también capellán mayor.

El párroco, Jesús Arribas, a las puertas del templo – ISABEL PERMUY

El actual párroco es don Jesús Arribas García, toda una institución sacerdotal en la diócesis de Madrid. No en vano, fue durante no pocos años formador del Seminario Conciliar y posteriormente, antes de la actual ocupación, director de la residencia Sacerdotal San Pedro. Hay que decir que también esta acompañado por otro sacerdote emblemático, don Jacinto González Núñez. Ambos sintetizan la continuidad histórica del clero de Madrid, un clero formado intelectualmente, con títulos académicos, experiencia de Iglesia universal, fidelidad al Magisterio y honda espiritualidad sacerdotal en la clave de San Juan de Ávila. Un clero, plural, complementario, sin el cual no se entendería esta diócesis. Don Jesús insiste en que en este nuevo destino se ha encontrado con una feligresía mayor, «que me da un testimonio de profunda fidelidad a la Iglesia, de vida cristiana, que siguen viniendo a la parroquia, aun con los miedos y la problemática de la pandemia». Esta parroquia tuvo un momento histórico de especial vitalidad allá por los años setenta. Entonces contaba con un joven párroco que después ha sido una personalidad en la Iglesia en España, el hoy obispo de Segovia, monseñor César Franco Martínez.

La parroquia, que vuelca sus esfuerzos en la vida litúrgica y sacramental, cuenta con un nutrido grupo de Cáritas que atiende a setenta familias y que, durante lo más duro de la pandemia, intensificó hasta los extremos nunca sospechados las ayudas a esa familias.

Pero no hay que olvidar a la Comunidad de San Bernardo, que lleva más de 35 años reuniéndose para compartir su fe, al grupo de matrimonios encargados de la catequesis, al grupo de adultos jóvenes que se preparan para la confirmación y a los que asisten al Aula de Teología. La parroquia también tiene una Escuela Infantil, Nuestra Señora de los Dolores, de gran implantación en el barrio. Una comunidad enraizada en una historia grande, muy grande y muy fecunda.

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