Panteón de la Congregación: primera fase de su restauración

Panteón de la Congregación: primera fase de su restauración

En Historias de la Historia podemos leer cómo Vicente Mayor Gimeno explica los pormenores de la creación de un Panteón para los Sacerdotes de la Congregación en el Cementerio del Este (actual Cementerio de la Almudena). Desde 1889 la Congregación dispone de un espacio para los hermanos congregantes que no tengan un lugar de enterramiento.

Antes de la creación de ese espacio, la Congregación corría con los gastos de conseguir enterramiento a cualquier sacerdote sin otra posibilidad, para que su cuerpo no fuera a parar a una fosa común. Hasta finales del siglo XIX los enterramientos se realizaban en parroquias o cementerios parroquiales u hospitales eclesiásticos, pero con el crecimiento de las ciudades y la multiplicación de organismos oficiales, «se hizo desaparecer, poco a poco el cementerio parroquial o católico para sustituirle por el cementerio municipal. […] A principios de 1887 funcionaba ya en Madrid el Cementerio municipal llamado del Este y se tenía ordenada la prohibición de enterramiento en las iglesias, en los hospitales, y en sus pequeños recintos funerarios, quedando todos clausurados», nos cuenta Vicente Mayor Gimeno en su historia de la Congregación recogida en Historias de la Historia.

Esta decisión coincidió con una época en que la situación económica del clero era bien distinta a la que había cuando se fundó la Congregación. Ahora Madrid era ya diócesis (creada en 1885), lo cual dio lugar a un mayor empleo de sacerdotes diocesanos y una mayor limitación a la entrada de extradiocesanos, por eso el número de sacerdotes pobres, mendicantes o encarcelados tan habituales en los siglos XVII y XVIII eran cosa rara a finales del XIX. Esto, unido la limitación de espacio del nuevo lugar de enterramientos, hizo que la Congregación acordara que el Panteón del Cementerio del Este estuviera destinado sólo a hermanos congregantes, aunque, si volvía a darse algún caso de sacerdote necesitado de enterramiento, se le daría sepultura sin problema (así pasó, por ejemplo, en 1960 con el Arzobispo de Sarajevo, exiliado, que vivía al amparo de la Congregación).

El Panteón de la Congregación quedó inaugurado en abril de 1889, con el enterramiento del sacerdote don Antonio Conde. Hoy en este lugar del Cementerio de la Almudena, la Congregación sigue dando sepultura a los sacerdotes que lo necesiten. Con el paso del tiempo se han ido haciendo los arreglos necesarios. La última actuación consistió en restaurar el vallado y limpiar todo el recinto, y ahora será necesario intervenir para restaurar la Cruz que preside el lugar y que resultó dañada en el llamado «temporal Filomena» del pasado enero de 2021. Te dejamos una galería de fotos de la situación actual y la última intervención:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *